Traza. Edita. Exporta English
← Volver a GEPYX

Guías GEPYX

La dificultad de una ruta: MIDE, SAC y por qué «moderada» no significa nada

Montañero en una cresta al amanecer

«Ruta fácil, apta para todos los públicos.» Esa frase ha metido en problemas a más gente que casi cualquier otra cosa en montaña. El problema no es que quien la escribió mintiera: es que la dificultad no es una propiedad de la ruta, sino de la relación entre la ruta y quien la camina. Aquí vemos por qué se percibe de forma tan distinta y qué sistemas existen para intentar objetivarla, en España y fuera.

Por qué la dificultad es subjetiva

Dos personas pueden hacer la misma ruta el mismo día y contarla de forma irreconciliable. Una dirá que fue un paseo; la otra, que lo pasó mal. Ninguna miente. La dificultad percibida depende de al menos cinco variables que no están en el track:

De ahí que las etiquetas «fácil / moderada / difícil» sean prácticamente inservibles: comprimen todo esto en una palabra, y cada web y cada club la calibra a su manera. Los sistemas serios hacen justo lo contrario: separan las dimensiones en lugar de fundirlas.

El MIDE: el estándar español

El Método de Información de Excursiones lo creó Alberto París Roche en 2002, dentro de la campaña «Montañas para Vivirlas Seguras» de la Federación Aragonesa de Montañismo, y acabó adoptado por la FEDME como sistema de referencia. Es el que ves en los paneles de madera de medio país.

Su acierto es no dar una nota global. En vez de eso puntúa cuatro cosas distintas del 1 al 5:

Esa separación es justo lo que necesitas para decidir. Una ruta 1-1-1-4 es una paliza por terreno cómodo y bien señalizado: cuestión de piernas. Una 3-4-3-1 es corta y poco cansada, pero te puede dejar perdido en terreno serio. La segunda es mucho más peligrosa, y con una etiqueta de «moderada» las dos quedarían igual.

Además de las cuatro cifras, la ficha MIDE da los datos de referencia: horario, desnivel de subida y de bajada, distancia horizontal, tipo de recorrido (ida y vuelta, circular o travesía) y la época del año para la que vale esa valoración. Ese último detalle se pasa por alto constantemente: un MIDE calculado para agosto no describe la misma ruta en febrero.

Traza la ruta y obtén distancia y desnivel, los dos datos de partida de cualquier valoración.

Abrir el editor GEPYX

Los colores de los senderos: GR, PR y SL

Conviene no confundir la dificultad con la señalización. En España las marcas de los senderos homologados por la FEDME no indican lo dura que es la ruta, sino su longitud:

Un PR puede ser infinitamente más duro que un GR. Las marcas son de hecho marcas registradas de la FEDME, gestionadas por cada federación territorial, y un sendero homologado implica un mantenimiento y una señalización revisados, lo cual sí es una garantía — pero de conservación, no de facilidad.

Cómo se mide fuera: la escala SAC

El sistema más extendido en los Alpes es la escala de senderismo del Club Alpino Suizo (SAC), también de 2002. Va de T1 a T6 y, a diferencia del MIDE, sí es una única cifra, pero centrada en algo muy concreto: el terreno y la técnica que exige, no el esfuerzo.

En Suiza la escala está además pintada en el propio terreno: marcas amarillas para T1, blanco-rojo-blanco para el senderismo de montaña (T2-T3) y blanco-azul-blanco para las rutas alpinas (T4-T5). Es decir, ves la dificultad antes de meterte. Los grados se afinan con «+» y «−»: T3+, T4−.

Otros sistemas que te vas a encontrar

Qué mide cada uno, en una frase

Esta es la clave para no comparar peras con manzanas: estos sistemas no miden lo mismo.

Una ruta puede ser T2 y a la vez un MIDE de esfuerzo 4: técnicamente sencilla y físicamente exigente. Y al revés. Por eso, cuando alguien dice «es una ruta de nivel medio», la pregunta útil no es cuánto, sino en qué.

Cómo valorar una ruta tú mismo

Antes de salir, y aunque no vayas a rellenar una ficha MIDE formal, te vale con responder a las cuatro preguntas por separado:

Las dos primeras las resuelve el propio archivo: en GEPYX tienes distancia, desnivel y perfil de elevación en cuanto trazas o importas la ruta, y a partir de ahí puedes estimar el horario con los métodos que vemos en cómo calcular cuánto vas a tardar. Como el desnivel es el dato que más pesa en cualquier valoración de esfuerzo, conviene saber cómo se calcula de verdad: dos apps pueden dar cifras muy distintas para el mismo recorrido.

La conclusión incómoda

Ningún sistema, por bueno que sea, valora a quien camina. El MIDE describe la excursión con honestidad; lo que no puede saber es si tú estás para esa excursión ese día. Esa parte del cálculo te toca a ti, y es la única que de verdad decide cómo termina la jornada.

¿Tienes un track que corregir o quieres planificar tu próxima ruta?

Abrir el editor GEPYX