Lo que sí puede hacer un navegador
La API de geolocalización del navegador funciona perfectamente mientras la página está visible. Puede darte tu posición, seguirte con una precisión de pocos metros y dibujar tu recorrido en tiempo real. Con la pantalla encendida y la pestaña abierta, una webapp graba un track decente.
El problema empieza en el momento exacto en que haces lo normal: guardar el móvil en el bolsillo.
Lo que pasa cuando bloqueas la pantalla
Los sistemas operativos móviles tratan al navegador como una aplicación cualquiera, y cuando pasa a segundo plano le cortan los recursos de forma agresiva para proteger la batería. En la práctica:
- En iOS es tajante: al bloquear la pantalla o cambiar de app, Safari suspende la ejecución de JavaScript. El seguimiento de posición simplemente se detiene. No hay un permiso que lo arregle, ni un truco: la capacidad no existe para una página web.
- En Android hay algo más de margen, pero el sistema reduce la frecuencia de actualización y acaba congelando la pestaña. Además, cada fabricante añade su propia gestión de batería, así que el comportamiento varía entre un móvil y otro.
El resultado típico es el peor posible: un track con agujeros. Tres kilómetros grabados, un salto en línea recta de dos kilómetros mientras el móvil estuvo en el bolsillo, y otro tramo bueno al sacarlo. Una distancia falseada y un desnivel sin sentido.
¿Y una PWA instalada?
Mejora en algunos aspectos —arranque, funcionamiento sin conexión, aspecto de app—, pero no cambia lo esencial: sigue ejecutándose sobre el motor del navegador y hereda sus mismas limitaciones de segundo plano. Los service workers tampoco resuelven esto: están pensados para tareas breves, no para mantener el GPS activo durante seis horas.
Por qué una app nativa sí puede
Porque el sistema operativo le concede permisos que no existen en la web: declararse como aplicación de localización en segundo plano, mantener una sesión de actividad viva con la pantalla apagada y seguir recibiendo posiciones del chip GPS aunque el usuario esté en otra app o el teléfono en el bolsillo. A cambio, esos permisos se piden explícitamente y el sistema los vigila.
Mientras tanto, planifica y edita tus rutas en el editor web, que para eso sí está hecho.
Abrir el editor GEPYXLa app de GEPYX: en qué estamos trabajando
Por eso GEPYX está construyendo una aplicación nativa, en desarrollo ahora mismo. No es una versión empaquetada de la web: es una app escrita desde cero para el sistema, con la parte de grabación resuelta como debe estarlo.
- Grabación real en segundo plano: con la pantalla apagada y el móvil guardado, punto a punto y sin saltos.
- Los mismos cálculos que la web: distancia, desnivel y tiempo se calculan con los mismos algoritmos, para que las cifras coincidan entre el móvil y el editor.
- Mapas offline: el sitio donde más falta hace grabar es justo donde no hay cobertura.
- Recuperación ante fallos: si el sistema cierra la app por falta de memoria, la grabación se recupera en lugar de perderse.
- GPX de ida y vuelta: el mismo formato de siempre, para que puedas seguir editando en el navegador lo que grabaste en el monte.
- Sin cuentas: igual que la web. Tus tracks son tuyos y se quedan en tu dispositivo.
Mientras tanto
El reparto de tareas es bastante claro: graba con la app o el reloj que ya uses, y planifica y edita en GEPYX. El editor web está hecho justo para lo que un navegador hace bien —trazar, corregir, analizar y convertir— y para eso no tiene ninguna de las limitaciones anteriores.
Si quieres empezar por ahí, en cómo crear una ruta de senderismo gratis tienes el proceso completo paso a paso. Y cuando la app esté lista, lo anunciaremos en la web y en Instagram.